Volcán Paricutín

En San Juan Nuevo o como se conoce también Nuevo San Juan Parangaricutiro, poblado de Michoacán, existe una maravilla geológica que hasta la fecha es considerado como el volcán más joven del mundo. Este se trata del volcán Paricutín, una estructura natural cuyo nacimiento significó la destrucción de dos pueblos ubicados en esta región del país azteca. 

El descubrimiento de su surgimiento, fue un acto protagonizado por Dionisio Pulido; un hombre campesino que era dueño de los terrenos que estaban experimentando tal maravilla geológica. Aquel hombre, un día advirtió que mientras caminaba como era rutina suya a través de sus tierras, notó que en el suelo empezó a moverse, desconcertado miró hacía abajo y vio que apareció una gran grieta en el lugar de la cual parecía salir humo. Según los comentarios de algunos pobladores, en aquellos días en el lugar había temblores constantes, pero nunca imaginaron que la causa era precisamente la formación de aquel volcán.

A nivel científico, este volcán es de suma importancia, pues es el único que ha permitido a los investigadores contemplar cómo sucede la formación de los volcanes desde el inicio, sin tener que suponer nada basándose en investigaciones a los ya existentes.

Paricutín es el nombre dado al volcán que tras 6 días de su nacimiento ya se había convertido en un imponente túmulo de tierra que alcanzó a medir increíbles 150 metros de altura. Este nombre se debe a que uno de los pueblos que borró del mapa el volcán, se llamaba del mismo modo. 

Nacimiento del Volcán Paricutín

Según los testimonios de los mismos pobladores del área, los días previos al descubrimiento de la grieta inicial, estuvieron experimentando una serie de temblores de manera cada vez más constante. La actividad que existía allí era tal que se sentía como si debajo de los pies rugieran truenos y relámpagos; no obstante, los lugareños no llegaron a inquietarse por aquel extraño fenómeno.

No fue sino hasta la mañana del 20 de febrero de 1943 cuando el Señor Dionisio dio aviso a las autoridades de que algo en sus tierras no andaba nada bien. Este hombre ya había notado una depresión en la tierra, la cual llenaba él mismo de escombros intentando que se cerrara y que estaba allí desde que podía recordar. Sin embargo, lo que le inquietó fue que la pequeña depresión, ya no era como la recordaba; sino que en su lugar había una gran fisura que contaban para ese momento con 5 metros de longitud y al menos 30 centímetros de ancho. Lo más extraño de todo, no era el tamaño de la grieta, más bien lo que llamaba la atención era que de su interior emanaba humo

Como era de esperarse, aquel hallazgo causó conmoción, pero Dionisio y su esposa decidieron esperar a ver que sucedía con aquella grieta, a lo que no tardó mucho tiempo; pues el mismo día 20 de febrero por la tarde él escuchó un fuerte rugido que parecía venir de las entrañas de la tierra.  

Cuando corrió hasta el lugar que había visto en la mañana se llevó la sorpresa de que la grieta de 5 metros ahora era una gigantesca ranura de aproximadamente 200 metros

Velocidad de formación del volcán

Fue a las 4:30 de la tarde el 20 de febrero que se dio el nacimiento del volcán Paricutín y por increíble que parezca, pocas horas después (específicamente a la medianoche), en el sitio ya no había una grieta; en su lugar había un cono que ya se elevaba a unos 6 metros de altura. Aunado a aquello, mientras iba camino al pueblo se dio cuenta de que una fuente de agua cercana al lugar del suceso se había secado por completo. 

Algunos pobladores acudieron al lugar señalado por Dionisio para observar lo que estaba sucediendo y según sus mismos testimonios a las 8:30 de la mañana siguiente, aquel cono había alcanzado los 10 metros de altura. 

A las 10:30 de la mañana, es decir dos horas más tarde el volcán medía 25 metros de alto y para la tarde ya se encontraba alcanzando los 50 metros. Sin lugar a dudas era un fenómeno que asombrada a quienes lo veían, no tanto por su tamaño; sino porque además, de él salía humo, cenizas y piedras que eran lanzadas a un kilómetro de distancia.

Cuando ya habían transcurrido seis días luego de su formación, el volcán Paricutín ya alcanzaba elevarse a 146 metros de altura y contaba con una base que sobrepasaba los 600 metros de diámetro. 

Evacuación de las comunidades por actividad del volcán Paricutín

Mientras sucedía la formación del volcán Paricutín las comunidades cercanas tuvieron que tomar las acciones necesarias para abandonar lo que hasta ese momento conocían como su hogar; pues vivir en aquel sitio no era posible y era sinónimo de arriesgarse a perderlo todo, incluso la vida. 

Los días que prosiguieron al nacimiento del Paricutín, fueron literalmente oscuros para los pobladores. Del interior del volcán salía constantemente humo que se acomodaba en el cielo quitando el lugar de las nubes, y cenizas que se esparcieron por todo el lugar. 

Las calles estaban repletas del polvo negro que parecía carbón; mientras tanto las personas tenían que limpiar el techo de sus casas para evitar que sucumbiera ante el peso de tal material.

Afortunadamente, la velocidad del crecimiento del volcán aunque constante no era demasiado acelerada como para tener que abandonar el sitio inmediatamente; incluso los pobladores guardaban las esperanzas de poder quedarse en sus hogares hasta el final, pensando que de alguna manera el volcán no causaría muchos daños. 

Sin embargo, tras unos meses con la fe de que todo estaría bien, en junio del mismo año se vieron obligados a desmontar lo que pudieran reutilizar de sus casas para mudarse del pie del volcán que ya casi estaba listo para hacer erupción. Lo cual para agosto ya había sucedido, quedando dos de las aldeas más cercanas erradicadas por la lava, dejando de pie solo el campanario de una iglesia, estructura que se ha convertido en algo icónico de Michoacán.

¿Sigue activo el volcán Paricutín?

Volcán Paricutín
Cráter del Volcán Paricutín

El volcán Paricutín se clasifica como un volcán monogenético y a través de su vida transitó por una serie de etapas descritas por los geólogos y científicos que se dedicaron a estudiarlas del inicio. 

Para entender si este se encuentra aún activo, es necesario que saber que estas etapas se identifican entre sí, gracias la actividad que existía en los periodos de tiempo que comprenden. 

Periodo Quitzocho

Es el periodo inicial en la formación del volcán Paricutín, comienza el 22 de febrero de 1943 y se da por terminado en octubre del mismo año. En esta etapa, la actividad volcánica estuvo concentrada principalmente en todas las grietas que surgieron para formar lo que viene siendo el valle. 

El periodo Quitzocho es también la época donde se formó el cono volcánico que tras 8 meses de aparecer media 365 metros de altura, del cual salían flujos constantes de lava. 

Periodo Sapichu

Va desde el 18 de octubre hasta el 8 de enero de 1944 y aunque fue un periodo corto, en esta etapa fue donde se registraron mayores derrames de lava, pero esta vez estuvieron emplazados hacia el norte.

Además de ello, en este periodo se originaron nuevos conductos, uno de los cuales es el Sapichu nombre que se traduce como “niño”. 

El periodo Taquí Ahuan

Transcurrió un poco más de un año, específicamente desde el 8 de enero de 1944 hasta el 12 de enero de 1945. Fue en ese año donde la lava que escurría del cono, se extendió hacia zonas más alejadas, pero al lado oeste y noroeste. 

En algunas literaturas, se indica que en este periodo se experimentó una reactivación de la actividad volcánica que ya había cesado; otras en cambio, la describen como una cuarta etapa denominada Período final y de reactivación, comprendida desde enero hasta agosto de 1952. 

Se dice que es un periodo de reactivación del volcán Paricutín porque desde febrero de 1949 se creía que estaba apagado; ya que pese a que hubo un importante derrumbe en la zona, en realidad no había ni una erupción. Pero finalmente en 1952 después de 3 años de su supuesto cese de actividad, hubo una nueva y última erupción cuya columna subió hasta medir tres kilómetros de altura durante un mes

Desde ese momento, el imponente y joven volcán Paricutín apagó sus calderas y se volvió a dormir, sirviendo como un espectáculo asombroso de la madre naturaleza que muchos investigadores se dieron el deleite de presenciar en primera fila. 

Cabe destacar que pese a que en la actualidad aún sigue emitiendo gases esto no es motivo de alarma, pues según varios investigadores eso es uno de los indicativos de que todavía está enfriandose, ya que dicho proceso se da de forma lenta. 

Deja un comentario

error

Conoce más sobre los Volcanes